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Tumor Vertebral

¿Que es?

Es una experiencia dolorosa para un paciente saber que se le ha diagnosticado un tumor vertebral. Sin embargo, hay muchos tipos diferentes de tumores vertebrales y diversas opciones de tratamiento, y el pronóstico de muchos tumores es mejor actualmente de lo que era incluso hace unos cuantos años.

Clasificación de los Tumores Vertebrales

Los tumores vertebrales son crecimientos anormales de tejido nuevo llamados neoplasias. Son relativamente raros en la columna. En general, las neoplasias se clasifican como benignas (no cancerosas) o malignas (cancerosas). Aunque los tumores benignos pueden ser destructivos para el tejido óseo normal, no invaden otros tejidos. Sin embargo, los tumores malignos tienen el potencial tanto de invadir la estructura de las vértebras de la columna como de diseminarse a otros órganos.


Los siguientes son otros términos básicos que ayudan a clasificar los tumores:

  • —Primario: Un tumor vertebral primario se origina dentro de las estructuras óseas de la columna.

  • —Secundario: Los tumores vertebrales secundarios se originan en una parte del cuerpo distinta a la columna, pero después se diseminan hacia ella. Este proceso de diseminación desde un órgano hasta la columna se conoce como metástasis.

Como todos los tumores vertebrales secundarios se originan en una parte del cuerpo distinta a la columna, todos ellos son malignos por definición dado que tienen la capacidad de diseminarse a diferentes partes del cuerpo.

Síntomas

Los síntomas que ocasiona un tumor vertebral dependen de muchos factores, que incluyen la localización del tumor, la velocidad a la que crece, la invasión de otros elementos de la columna, la invasión de la médula espinal y los nervios, y su efecto sobre la estabilidad de la columna.

El dolor de espalda y de piernas puede ser el síntoma inicial de los tumores vertebrales. Algunos pueden ocasionar debilidad y entumecimiento de las piernas o brazos, ciática, parálisis parcial, torpeza, espasticidad, problemas intestinales o vesicales, o deformidad de la columna vertebral. Los síntomas pueden desarrollarse de manera gradual o aparecer repentinamente, y los síntomas por lo regular se agravan a menos que se les trate.

Diagnóstico

El proceso diagnóstico requiere hacer una detallada historia clínica del paciente y realizar una exploración física y neurológica. Además, las pruebas de laboratorio y los estudios de imagen pueden ayudar a revelar aspectos de la salud del paciente que no se manifiestan durante las exploraciones.

Biopsia de Tumores Vertebrales

Una vez terminados los estudios de imagen, la biopsia es la mejor manera de determinar el tipo del tumor. Una biopsia es muchas veces la manera de hacer un diagnóstico definitivo del cáncer.

El procedimiento que se usa para obtener la muestra de tumor depende de muchos factores, que incluyen la localización del tumor y la salud del paciente. Las biopsias pueden tomarse de dos maneras. La biopsia con aguja se toma a través de la piel (percutáneamente) usando la guía de un método de imagen, como la fluoroscopía. También pueden obtenerse muestras de tumor con un procedimiento de cirugía abierta.

Opciones de Tratamiento

El tratamiento de los tumores vertebrales muchas veces exige la experiencia de varios especialistas, que incluyen al cirujano de columna, el neurorradiólogo, el patólogo, el oncólogo y el algólogo o especialista en manejo del dolor.

El tipo de tratamiento usualmente depende de los síntomas y la salud del paciente, los estudios de imagen y los resultados de la biopsia. Muchos pacientes requieren una combinación de tratamientos no-quirúrgicos y quirúrgicos. Cada caso se evalúa de manera individual y después se diseña el tratamiento para satisfacer las necesidades del paciente.

Tratamiento No-Quirúrgico

El tipo de tratamiento no-quirúrgico considerado como apropiado depende de muchos factores, los cuales incluyen el tipo de tumor (benigno o maligno), su etapa, el objetivo del tratamiento (por ejemplo, reducir el dolor, curar), y la esperanza de vida y el estado de salud general del paciente.

Tratamiento Quirúrgico

El objetivo de la cirugía, ya sea que el tumor vertebral sea benigno o maligno, es reducir el dolor y restablecer o preservar la función neurológica y la estabilidad de la columna. Incluso después de una resección quirúrgica (eliminación parcial) o excisión (eliminación total), algunos tumores requieren tratamiento no-quirúrgico como radio o quimioterapia.

La cirugía para el tratamiento de un tumor vertebral puede justificarse en caso de necesitarse una muestra (biopsia a cielo abierto), si el tumor ocasiona compresión de la médula espinal o de algún nervio, si hay progresión del déficit neurológico, si el dolor no responde al tratamiento no-quirúrgico, si hay destrucción vertebral, y si se presenta inestabilidad de la columna.

Consideraciones Quirúrgicas
  • —Localización del tumor: No todos los tumores vertebrales son operables; algunos tumores pueden estar localizados en un área de la columna de difícil acceso.

  • —Quimioterapia o radiación: Estos tratamientos pueden afectar la cuenta de glóbulos blancos del paciente. Una cuenta baja de glóbulos blancos puede comprometer la capacidad del cuerpo para combatir las infecciones y cicatrizar una herida quirúrgica.

  • —Salud general: Ciertos tratamientos afectan el apetito y conducen a la pérdida de peso y deterioro del estado general de salud. Asimismo, una buena nutrición es esencial para la cicatrización de las heridas.

Instrumentación Vertebral y Fusión:

Estos procedimientos se usan conjuntamente para estabilizar y reconstruir la columna. La instrumentación utiliza instrumentos metálicos de grado médico, como rejillas, barras y tornillos, para estabilizar la columna durante la fusión. Se usan injertos óseos, cemento óseo o BMP (proteína morfogenética ósea) con la instrumentación para facilitar la fusión. A medida que el material del injerto se une a la instrumentación y crece alrededor de ella, se da la fusión vertebral y crea una estructura firme. Es posible que el paciente necesite usar una órtesis o aparato especial después de la cirugía para estabilizar la columna mientras se realiza la fusión.

Recuperación

La duración de la hospitalización depende del tipo de procedimiento que se haya realizado y los efectos secundarios que se tengan. Por ejemplo, los efectos secundarios de la radioterapia o quimioterapia pueden ser significativos y pueden incluir náusea, pérdida del apetito, y fatiga. Afortunadamente estos efectos secundarios son tratables.

Después de la cirugía el médico tratante monitorea cuidadosamente el estado del paciente y su recuperación. La reevaluación periódica puede requerir otras pruebas de laboratorio y estudios de imagen. El manejo del dolor puede ser un componente del tratamiento a largo plazo. Es posible que se prescriba terapia física para ayudar al paciente a recuperar la flexibilidad y la fuerza. Además, el médico tratante puede agregar soporte nutricional al programa de recuperación del paciente.